Alan Turing

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Alan Turing

Esta semana queremos mostrar una faceta desconocido. Conocemos a Alan Turing como el padre de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna. Gracias a la “máquina de Turing” se formalizaron los conceptos de algoritmo y computación. Uno de sus mayores reconocimientos ha sido el de descifrar los códigos nazis durante la II Guerra Mundial con la máquina Enigma.

Al terminar la guerra diseñó uno de los primeros computadores electrónicos programables digitales. Otro de los hitos de Alan Turing son sus avances en inteligencia artificial, creó un test para juzgar la inteligencia de la máquina.

Su recorrido en computación y todo lo que consiguió fue un impulso para el área de la informática. La vida de Alan Turing se truncó por las leyes homofóbicas de aquella época. En 1952 fue condenado y para evitar entrar en prisión se vio obligado a someterse a la castración química. Dos años después se suicidó con cianuro.

Quizás, Alan Turing hubiese seguido cosechando éxitos y reconocimientos en otras áreas como por ejemplo en Biología. Es menos conocida su pequeña pero relevante aportación en este campo. Antes de suicidarse publicó su único artículo científico (1).

¿Cómo se formaban los seres vivos? ¿Cómo una única célula daba lugar a la creación de patrones y estructuras diferenciadas? Su parte matemática le llevó a pensar que, si una computadora se podía programar para calcular, un ser vivo tenía que presentar un mecanismo similar. Y es entonces cuando sus conocimientos en matemáticas junto con pinceladas de biología y química le llevaron a proponer un modelo matemático capaz de resolver esta cuestión a partir de la creación de patrones biológicos.

Defendía un equilibrio entre reacción química y difusión capaz de romper con la simetría y generar estos patrones periódicos. Estos modelos matemáticos han sido relegados al olvido en parte por su prematura muerte, pero también porque se cruzó en el tiempo con la publicación de Watson y Crick describiendo la estructura del ADN un año después.

Las ecuaciones presentadas por Turing representan la primera simulación por ordenadores de patrones. Y a pesar de que durante décadas ha sido pasado por alto, gracias a ellas se han publicado artículos como el de James Sharpe, en el que se explicaban la formación de los dedos de las manos y los pies (2). Recientemente los llamados patrones de Turing están siendo utilizados para investigar una nueva forma para desalinizar el agua (3).

Alan Turing es una muestra más de lo que se puede conseguir con la multidisciplinariedad, aunque su figura ha estado durante años olvidada, “The imitation game”, película dirigida en 2014 por Morten Tyldum le dio el homenaje y la visibilidad que se esperaba.

Bibliografía:

1. Turing, A. (1952). The Chemical Basis of Morphogenesis. Philosophical Transactions of the Royal Society of London. Series B, Biological Sciences, 237(641), 37-72.

2. Sheth, R., Marcon, L., Félix Bastida, M., Junco, M., Quintana, L., Dahn, R., … Ros, M. A. (2012). Hox Genes Regulate Digit Patterning by Controlling the Wavelength of a Turing-Type Mechanism. Science (New York, N.Y.)338(6113),

3. Reznikov, Natalie & Bilton, Matthew & Lari, Leonardo & M. Stevens, Molly & Kröger, Roland. (2018). Fractal-like hierarchical organization of bone begins at the nanoscale. Science. 360(6388)